relato por
Beatriz Herrera Cuesta

 

 

A

ntes que nada, lo primero de todo, ha de tener muy claras las razones por las que usted quiere colarse por una alcantarilla.

¿Acaso le persigue la policía y necesita un escondite con urgencia? ¿Teme enfrentarse a las peroratas que le lanza su vecino cada vez que lo ve en el descansillo de la escalera y quiere cambiar de domicilio? ¿Quizás son las sirenas de las ambulancias lo que le agobia…? ¿Ya no puede soportar más la miseria humana de los políticos que nos gobiernan…?

Sea por lo que fuere que no sea por sed de aventuras, pues para eso, hasta perderse en el desierto es menos peligroso.

Si ha contestado un rotundo a algunas de las anteriores cuestiones pasemos al siguiente punto: ¡Ni se le ocurra intentar hacerlo de día! Lo más fácil será que alguien lo descubra y lo denuncie por loco. Ha de hacerse de noche.

Por ello tenga en cuenta que la oscuridad en la que usted se sumergirá una vez dentro de la alcantarilla será total y absoluta: hueca de luna y de estrellas —le aconsejamos que junto a la palanqueta para levantar la tapa, se haga de un casco de minero que lleva luz incorporada—.

El siguiente paso nos lleva a su silueta: mídase con objetividad y compruebe que puede introducirse holgadamente por el hueco elegido. Evite el tremendísimo ridículo de quedar atascado.

Le aconsejamos practique también la subida y bajada de escaleras del tipo de las que usan los campesinos para subir a la tená —también llamado pajar—, son muy similares a las que usted se va a encontrar en la alcantarilla.

Por último, pero no por ello menos importante, sepa que allá abajo habrá especies de animales todavía sin clasificar, además de pequeños mamíferos y reptiles de todos los tamaños. Hay que tener en cuenta que la mayor parte de ellos han sido abandonados por la gente después de haber sido convertidos en objetos de consumo, y, por tanto, están muy quemados con nosotros.

¡Extreme las precauciones!

Y  sobre todo, haga lo que haga, decida lo que decida, que sea para su felicidad.

 

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Beatriz Herrera Cuesta (Cantabria, 1964). Licenciada en Ciencias de la Educación (Universidad de Oviedo). Colaboradora con Fiquin y Badiqui, ilustradores, en la corrección de textos para campañas divulgativas acerca de la Naturaleza, la Salud y la Educación. También ha trabajado como orientadora laboral en el Ayuntamiento de Oviedo. Ha participado en varios cursos literarios organizados por Escritores.org; y en talleres para aprender a ser cuenta cuentos. Autora de cuentos, relatos y colecciones de poesías tanto para niños como para adultos (sin publicar).

Contactar con la autora: 4beaherrera [at] gmail.com

Ilustración relato: Fotografía por wraithrune / Pixabay [dominio público]

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Revista Almiar – n.º 92 / mayo-junio de 2017MARGEN CERO™Aviso legal

 

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