relato

Como tú veas, amor: no me tomes, pues, demasiado en serio si te pido que te quedes mientras te busco en tu blusa, que tiene siempre tantos botones. Sí, ya sé que te vas; ya lo sé. Anda, ayúdame con este último par, hoy me tiemblan las manos, no es por nada, estoy torpe. Ni prestes atención tampoco si te beso y huelo a hierba y a caballo, o si me notas un pálpito distinto en la boca del estómago, como si huyera colina abajo y recién llegara a ti húmedo y sin brida. Permíteme quitarte el sostén, tan prieto, y llenar las rayas de la mano. Pero ya te digo, no me tomes muy en serio si al bajar por tu espalda aúllo y grito y te cuento nombres apenas inventados, si se me acelera el pulso como a punto de echar a volar. Dónde estaba; ah, sí, el caballo, claro. Ya ves, no soy ningún purasangre, y cuando sí volé procuré llevarme una bufanda tuya —esta vez sin botones— por si acaso hacía frío. Ya sabes, a veces me destemplo y sólo me curo bajo tu falda, mientras pongo nombre a las olas, una tras otra, y a este sol de medianoche que me convoca a tu puerta. Vuelo un poco más y ya casi llego, desde otros mares y otro norte. Pero no me hagas caso, te lo pido, si me sabe la piel a sal y te pido un galope ya sin camisa ni blusa, si me arranco riendas y presagios y me río un rato, y vuelo, y te invito a este sol nórdico de verano. No lo tengas en cuenta si se me escapa un párrafo por entre las piernas: lo mío nunca han sido los argumentos, y el orden sintáctico se me desparrama entre tu ropa. No pasa nada, no es tan importante. No me creas mucho si te hablo de tierras lejanas en las que nunca estuve, o tal vez sí estuve, cuando aún no sabía atarme los zapatos, ni dónde estabas tú, ni dónde estaba yo, ni cómo desabotonar tu olor, ni tu nombre. En qué estábamos; ah, sí, claro, el caballo. Verás, amor, ya sabes, tal vez tampoco es tanta cosa. Me falta trote y me sobra silla.

Pero si tienes un rato, quizás, siéntate aquí, en mis rodillas, y deja que te lleve por un momento en mí: a cruzar ríos y cumpleaños que nadie recuerda, a remontar cordilleras y desánimos, a desatar mi lengua y entender este idioma mío un poco animal, a querernos sin bendiciones ni dogmas. En fin, seguramente ya sabes todo esto. En qué estaba; ah, ya. Amor, como digo: no me tomes muy en serio, no me hagas caso si a ras de piel —con blusa o sin blusa— te abrazo y te pido que te vayas. No me hagas caso en esto, por favor, aunque sea sólo esta vez.

 

Y dejemos ya en paz al caballo.

 

Separador textos relato Atentamente

 

Miguel Rodríguez Otero: Pues, verán, yo no tengo currículo, al menos nada interesante con lo que aburrirme una tarde de domingo. Como orientación: me gusta la sopa (prefiero siempre la cuchara), me destemplo con relativa facilidad y me chiflan los lápices. A mis 46 años, pues, empiezo a darme cuenta de que estas son las cosas importantes en mi vida: un mínimo sustento para poder seguir vivo, una temperatura afectiva a prueba de termómetros, y un rato de complicidad y de confidencia para ir contándose —con o sin lápiz— cómo ha ido el día. Esta es la mayor revolución social, emocional y vital que soy capaz de comprender. Lo demás, simplemente, me parece accesorio.

Hace años escribí un par de cosas cuyas referencias de publicación les detallo aquí:

– La Voz, New York. Resguardos (febrero de 2014 y 468 (diciembre de 2013) – http://lavoz.bard.edu/articles/index.php?id=11636

Literal Magazine, Latin American Voices, Houston, TX. ISSN 1551-6962 Aproximadamente. 11 de Noviembre, 2010 (http://literalmagazine.blogspot.com.es/2010_11_01_archive.html).

Narrativas, n.º 8, página 95. Enero-marzo de 2008. ISSN: 1886-2519. El zapato (https://onedrive.live.com/view.aspx?cid=8DAAD0C208167BBC&resid=
8DAAD0C208167BBC%21121&app=WordPdf).

Revista Virtual de Cultura Iberoamericana, New York. ISSN 1540-286X. Lacerta Monticola
(http://www.qcc.cuny.edu/ForeignLanguages/RVCI/
cuentomiguelrodriguez2.html) y
La acera (http://www.qcc.cuny.edu/ForeignLanguages/RVCI/
cuentomiguelrodriguez3.html), año 2008.

 

Contactar con el autor: migueldelporma [at] gmail.com

 

Ilustración relato: Ernst Ludwig Kirchner – Akt in Orange und Gelb – 1929-30, Ernst Ludwig Kirchner [Public domain], via Wikimedia Commons.

 

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Revista Almiarn.º 77 / noviembre-diciembre de 2014
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