poemas por
Ana Belén Jara


1. Son las gotas

Se amontonaron como confundidas,
se hicieron una antes de las 10,
apartaron la claridad dejando una pequeña línea 
entre lo que es y lo que no se ve.

Un paulatino adiós a las formas,
para por fin dar vida a las
precipitaciones 
con el simple objetivo de dejarse
desprender.


2. Fría, me quedo fría

Se me congelan las manos incluso bajo las sábanas,
me evita el dolor, el calor y también el tacto ajeno.
Me quedo fría, tiesa, aunque solo por fuera,
porque por dentro soy fuego fiero esperando salir otra vez.

Y soy y me hago fría porque hay un mundo
que no se adapta a mi climatología,
no tengo el temperamento,
no tengo conexión alguna con esos polos contrarios
que a menudo me buscan o me ven venir.

Sonrío fría, me conmuevo y sigo apenas tibia
cuando nadie me quiere desvestir.
Lo que congela no es la soledad sino el saberse incompleta,
y no importa con quien sea,
la sensación, al parecer, es siempre la misma.

Me quedo fría porque duelo y porque todo duele,
incluso al lado de lo que queda de mí.



3. Pasante de vuelo

¿Cómo erraste tanto?
Cuando caíste de pie entendí tu decisión,
pero no me llamaste a marcarte las horas,
me clavaste en la pared con el mapa
que no trazaste y que no trazamos.

Me olvidaste debajo de un ticket sin marcar,
porque sigues esperando abrir vuelo
pero te olvidas tan a menudo
de que tienes las alas prestadas.
Y eso, mi querido, no sabe a libertad.


4. Rechinando

Queda la soledad, la espalda vacía y el rostro desnudo.
Queda en la espera de un café frío y siniestro
en medio de la mañana.

El silencio es arma de doble filo
y grita un impaciente corazón que no escucha,
no entiende, no segrega su pequeño alarido.

Queda el rechinar de la madera mal dispuesta,
esos dos pasos para cerrar el candado, el estupor,
también cerrado.

El silencio es el tenedor dando vueltas en el plato vacío,
y raspa con ese choque de partículas tan hiriente,
la culpa, el temor y el desvarío desatado.

En ese limbo tan obstinado y exigente que es el partir
te olvidaste de cerrar la puerta
y dejaste encendido el recuerdo
de lo que fuiste antes de salir.


5. Las voces

Cuando las voces se miran (sí, se miran), 
ellos entran en pánico. 
Caben en el peso de unos ojos apenas abiertos
que se encuentran en el espejo apagado del otro.
 Afuera ella llora el dolor y la risa, 
esperando a quien, en una pequeña esfera, encienda sus besos.

 

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Ana Belén Jara

Ana Belén Jara. Es oriunda de Jujuy, Argentina y tiene 27 años. Vive en España, donde se está doctorando en Comunicación Audiovisual. El realismo mágico, los mitos y las sagas son su espacio de autoconocimiento y creación. La poesía y los relatos siempre los tuvo allí como motor y medio. Los poemas aquí publicados forman parte del poemario Cataclysm que refleja la segunda parte de un proyecto llamado Retrato de un espacio vacío. Este libro trata el hecho de que la cotidianidad nos sume un completo desorden de cosas que, a pesar de que alcanzan el hervor en silencio, nos llenan de sentido.

Web de la autora: https://lachicadejupiter.com/

 Ilustración poemas: Fotografía alojada en Pexels [foto/889839/ – dominio público]

 

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Revista Almiarn.º 103 / marzo-abril de 2019MARGEN CERO™Aviso legal

 

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