poemas por
Almudena Gavala

I

Primero la misma y distinta
mañana;
la casa, la luz, la persiana
la ducha, el agua
el frío, el calor:
casi tú.

Después… ¡Y qué después!

Lejos y cerca
del próximo día casi idéntico y distinto;
y el agua y la persiana y la casa
y la luz y el frío y el calor:
y tú.

II

De los dedos me vendrán
esas ganas de sentarte y detenerte.
Con los dedos, como con el barro
descubriremos ese loco lenguaje
que nos hace sombra
en tantas y tantas tardes.

Con los dedos del trabajo de la tierra,
de la vida
de la ofensa
con esos mismos dedos con los que te quiero
y te odio,
con los que te enroscas a mí
formando ángulos.

III

A menudo sueño con un laberinto
y me acaricio el pecho
carente de sexo,
y, secando mi ropa mojada,
me mojo en el pozo del que estoy
huyendo.
Entonces oigo tu grito,
sonido roto en todas mis noches,
y me descubro escalando
una pared invisible.

IV

Silencio

Silencio, ya no abrazo el silencio.
En la espalda de la noche
está la risa
que camina de puntillas y se asoma.
Ya no está el silencio en lo oscuro,
se ha quitado la máscara negra del invierno
para ser luna nueva.
Ya no quiere ser locura,
quiere ser lenguaje
ya no deja a la niña
dormir bien doblada
porque le estira los pies
con cada palabra.

(Tercer premio, IV edición Concurso «Palabras que curan»)

V

Dentro de una caja no cabe ni la mitad de lo que he encontrado
y esto se acaba.
Justo ahora que los días son más largos
me he propuesto menos tareas que en todo el año,
aun así los cebos están en el agua,
como todo lo dulce.

No sé qué espero de aquí
no sé si hay que esperar algo.
El vivir viene lento para poder absorberlo
el último tiempo es sereno,
como mi alma.

Seguiré mirando con ojos de puente
porque siempre he creído que faltaba algo:
hoy los años lo dicen,
faltaba corazón.

Los muros han caído tan lentos como fue necesario.

VI

Juegos de equilibrio 
           entre nosotros 
todas las mañanas, 
esquivamos miradas, 
relajamos y contraemos tensiones 
¡Qué poco nos hemos querido! 
Azúcar y tiempo 
y vuelta y vuelta 
al mismo intento.

Juegos de equilibrio nos rodean la mente, 
bonita posibilidad 
           y
ser lo que fuere 
azúcar y café 
y otra vuelta en el tiempo. 
¡Que ya no nos miramos! 
¡Qué poco nos queremos!

VII

Eternamente

Todo lo trabajado será siempre poco,
quizá si no buscásemos cómo mejorar
no estaríamos tan aburridos y cansados de vivir
tan repetidos
pero el saco nunca se llena.

Las tardes de sofá que ocupo en mirar,
solamente en mirar,
a veces creo que eso tampoco es vivir.

Sé que te echo de menos más de lo que yo quería
pero la voz es callada.
Sé que te siento en muchos espacios abiertos,
y me recojo aquí para pensarte.
Sabes que el tiempo volvió como una espada gigante.

VIII

Tú, otra vez

Ahora se ha tornado todo oscuro.
Hay un reposo de tarde
y un suelo invisible sobre el que tengo
que fijar mis huellas,
y yo estoy sentada, sin moverme.

Dos columnas sustentan la vida que sigue
y el bosque respira
como si hoy fuese uno de esos tantos días
en los que pensé que debía empezar de cero.

No sé por qué hay algo que no me huele
a nuevo. Debes ser tú, o tu espacio.

El mismo sitio donde te has sentado
para que te adore, lo ocuparon otros
y ese refugio de malvas
me ha mantenido así, sin vida.
De nada me sirve mirarte como a un extraño.

Siento el reposo del anciano
viviendo en la orilla del río,
quizás siempre he sabido
que te estaba perdiendo.

IX

Nunca podré decirte si me he equivocado
por más que el tiempo apriete
con un «si hubiera».

Yendo hacia atrás descubriría
que hubo momentos para abrir la puerta
y cruzar el puente desde el que saltar
para ser alguien.

Tampoco te dije que en mi saco llevo escritas
las fechas de todos los instantes
que he querido que vuelvan.

Y si me doy la vuelta, leerás en mi espalda
todos los complejos
que no has descubierto al mirarme.
Ya sabes que vuelvo a la playa
para hacer castillos
cuando me hacen daño.

X

Sobre cosas banales
hemos hablado, tantas veces
que me fuerzo a girar sobre tu destino
para sobrevolar la tediosa realidad que acompaña nuestro juego.

Y, te quiero,
te quiero en ese juego peligroso de caer
en el precipicio que fundamenta todo tipo de vida,
y te veo dibujar a lo lejos
la línea que sostiene la razón de todas las cosas.

Dentro del mundo
todo gira.
Tu juego,
el que provocas
y el que persigo
desesperadamente. Tú, en el vórtice de cada cosa,
en la huella de cada acto,
en la palabra de cada pensamiento,
en cada inicio.

XI

Laberinto

Este es tiempo de reposo para el alma
porque no puede tragar tantos sentimientos,
cerca de los treinta está el precipicio,
es un acto de fe, todos lo sabemos,
lo que haya o no al otro lado de la roca no importa
porque todo lo que tienes que hacer es soportarte,
en el buen sentido de la palabra
sostenerte para no caer.

Los años regalan la calma de todas las horas a muy bajo precio
pero todos queremos robarla,
se aprende a vivir
cuando se es demasiado viejo para vivir
y entonces se contempla la vida en otras vidas que aún no saben vivir;
ése es el juego.

Yo me culpo por no haber sabido vivir
ahora que abro los regalos.

(5.º premio, 5 Relatos + 10 Poesías, Ed. Slovento)

 


 

Almudena Gavala AlústizaAlmudena Gavala Alústiza. La cajita de música es su primer poemario (una pequeña muestra del mismo está en escritores.org/libros/index.php/item/la-cajita-de-musica); 5.º premio de poesía con el poema «Laberinto», publicado en 5 Relatos + 10 Poesías (Ed. Slovento); 3.º premio de poesía con el poema «Silencio» en la IV edición del concurso «Palabras que curan». Guionista de radio teatro para el programa «Gente con duende» (2012-2016) y para «Sin cobertura» (2014). Ha realizado recitales de poesía con la Red de Arte Joven de Madrid (1998-2010). Publica en su blog personal: http://laautocaravana.blogspot.com y en la web www.PoetrySoup.com Ha publicado en las revistas Trece Trenes, Adiós, Tántalo (colaboradora fija) y en las revistas digitales: Revista Temporales, NY (https://wp.nyu.edu/gsas-revistatemporales/naturaleza-del-amor); Revista Enclave, Nueva York (https://enclave.commons.gc.cuny.edu/2020/10/09/seis-poemas-2/); Revista Le.Tra.S. Universidad AGM Bayamón, Puerto Rico (https://issuu.com/facumet/docs/tc_revista_letras_vol_2_n_m_2) y en Revista Luke (www.espacioluke.com).
Nota: Los poemas aquí publicados pertenecen al poemario de la autora La cajita de música (Ed. Tántalo (2016); la selección de los mismos ha sido realizada por ella misma.

 

Ilustración poemas: Detalle de fotografía, por Stefan Keller, en Pixabay [public domain]

mar de poesías Elisabet Fabregas

Poemas en Margen Cero

Revista Almiar (Margen Cero)  n.º 124 • 👨‍💻 PmmC septiembre-octubre de 2022

 

(39 lecturas, 1 en el día de hoy)
Siguiente publicación
Sus ojos me miran como lunas doradas,/ pero tras esa…

Al borde de la frontera 007