poema por
R. Algaba

 

«Podríamos tener
un hijo, Hank».
Era temprano, nos despertó
la radio de la vieja
del piso de arriba.

Francine estaba tan sexi
entre las sábanas,
en bragas, con una camiseta mía
que usaba para dormir,
con el pelo revuelto,
a la luz de la mañana.

«Podríamos tener un hijo», me repitió.
«También podríamos
abrir el gas de los fogones
sin prenderlos
y aguardar a la tragedia».
«Eres un gilipollas»,
se levantó
y entró en el baño.
«Oh, vamos, reina
es que no quiero que pierdas
tan pronto
esas preciosas tetas»;
«Me quieres como se quieren los perros
como se puede querer a una puta».
«Sabes que eso no es así», le contesté.

«Demuéstramelo
ven a comer con mis padres
este fin de semana»;
«Claro reina, eso haremos».

Me levanté y me tomé
un café solo en calzoncillos.
Joder,
la estabilidad puede matar
el alma
de un hombre.
Me duché, me vestí,
salí del edificio
y monté en el viejo Volkswagen.
16 grados bajo cero, su puta madre.
Era tan fría aquella ciudad,
y sus calles,
y mi coche, que tardaba media hora en arrancar.
Era tan fría la vida.

La avenida estaba desierta;
los edificios aún bostezaban.
Podía ver que en mi carril
(en el cruce, dos manzanas por delante)
otro coche aguardaba la señal del semáforo.

[Una mujer embarazada iba al volante
pero eso yo no lo sabría].

Agarré el volante con fuerza.
Aceleré a fondo.
Cerré los ojos.

 

🔸 🔹 🔸 🔹

 

R. Algaba

R. Algaba nace en 1991 en Quintana de la Serena, un pequeño pueblo de Badajoz (Extremadura, España). Con algo menos de 12 años se aficiona a la ciencia, a la astronomía y la paleontología, sin embargo el hastío que le producen las matemáticas hará que encuentre otros caminos.

Tras una infancia algo convulsa, encuentra refugio en la música y en los libros. Comienza a trabajar poniendo copas los fines de semana en el 2007. Mientras tanto continúa estudiando y, su vinculación a grupos de rock and roll, hace que viva de primera mano ese mundo; los excesos, el alcohol y la consigna de «vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver» hacen que experimente y adquiera conciencia de situaciones inverosímiles y surrealistas.

Buscando escapar y salir de su zona de confort, en 2009 se marcha a Badajoz con algo de ropa y un puñado de billetes, pero la precaria situación económica y laboral del país le obligan a regresar a su pueblo natal. Inicia, por aburrimiento e indecisión, tres bachilleratos: primero el de Ciencias, después el de Humanidades y posteriormente el de Artes Escénicas, que estudia y concluye en Villanueva de la Serena.

En el 2012 inicia la carrera de Filosofía en Salamanca, donde asimila y estudia en profundidad (aparte del ámbito académico) los conocimientos de las grandes corrientes filosóficas de la historia, principalmente el nihilismo y el marxismo. Lamentablemente, en 2014 tiene que renunciar a continuar con sus estudios por motivos personales. De regreso a la caverna, se refugia de nuevo en la escritura y la lectura.

En 2015 comienza a trabajar en bares y restaurantes de Villanueva de la Serena, donde reside en la actualidad. Escribe sobre lo que nadie quiere hablar, aprovechando el insomnio y los horarios tardíos, convencido de que la filosofía, la literatura y la poesía son las mejores armas de combate.

(Datos biográficos tomados de la página web del autor: https://ralgaba.jimdofree.com/)

 Ilustración: Fotografía por pixel2013 / Pixabay [dominio público]

Mar de Poesías R. Algaba

Revista Almiarn.º 104 / mayo-junio de 2019MARGEN CERO™
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