Carta en fragmentos de
una escritora con alzheimer

por

 Nadia Contreras

 

 

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(Soñé que una mujer soñaba en mi sueñosoñaba palabras, soñaba espejos, soñaba un laberinto dentro de una casa de vidrio. La oscuridad es demasiado densa. La mujer que sueña en mi sueño, toma la caja musical en la que cae un levísimo rayo de luz. Al abrirla, la música pulsa su corazón y llora, llora el horror que le da la muerte).


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Después del diagnóstico la memoria vacía, sin edificios, sin avenidas, sin casas habitadas o deshabitadas. La memoria sin rostros, sin voces, sin nombres. Se trata de mí, de esta persona que soy y lentamente comenzará a desmoronarse. El mismo cabello, los mismos ojos oblicuos, la misma talla… por dentro otra. Perder lentamente los recuerdos y las palabras.

 

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(El cuaderno de los teléfonos sobre el buró de noche. Teléfonos de parientes, amigos, personas que en algún momento me quisieron).

 

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En medio de la luz de la habitación observo los libros: Matar a un ruiseñor de Harper Lee, Las mil y una noches, El proceso de Franz Kafka, A sangre fría de Truman Capote, El Aleph de Jorge Luis Borges, El amante de Marguerite Duras, La señora Dalloway de Virginia Woolf y mis libros, los que no escribo.

 

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¿Volverán los recuerdos?

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Mi madre me da un libro; mi padre, el mar. El mar.

 

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Vivir las sensaciones, cristalizar la luz y las sombras o los muchos sitios, las diligencias. Todas y cada una de aquellas sensaciones como un torbellino de fotografías.

 

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(Las llaves de la casa en el cajón de la alacena; las del auto, colgadas junto a la puerta. Quemo mis manuscritos).

 

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Se ha creado dentro de mi cabeza una especie de entumecimiento. La enfermedad me mira con insistencia.


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La enfermedad ¿avanza?

 

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No entiendo lo que sucederá de aquí en adelante, no sé si algún día reconozca la carta que escribo para mí misma. Viene la historia terrible, la verdadera historia terrible.

 

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(Sostener un cigarro a la altura de la boca,

 

un cigarro a la altura de la…

un cigarro…).

 

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Debió ser después de la pérdida de la memoria cuando descubro… Las palabras son rechazadas.

 

25 de octubre de 2001 – 27 de abril de 2008 

 

linea gris Abandonarse demasiado lejos

Nadia Contreras (Quesería, Colima, México, 1976). Escritora. Mención en el Premio Nacional de Poesía «Elías Nandino», 2001; Premio Estatal de la Juventud, Colima, 2002; Premio de Poesía IMJ, 2003, Premio de Publicación Editorial, convocado por la Dirección de Cultura de Torreón, en 2006, 2008 y Premio de poesía «Timón de oro», Secretaría de Marina y la Escuela Naval Militar de México y Ganadora del Primer concurso de narrativa «Salvador Márquez Gileta», Universidad de Colima, 2011. Autora de poesía Retratos de mujeres (SCC, 1999), Mar de cañaverales (La luciérnaga, 2000), Lo que queda de mí (FETA, 2003), Figuraciones (Paraíso Perdido, 2005), Poemas con sol (La Fragua, 2006), Cuando el cielo se derrumbe (El tucán de Virginia, 2007) Presencias (Mantis editores, 2008) y de crítica literaria: Pulso de la memoria (Universidad de Colima, 2009).

Página web: La eterna enamorada del viento
(http://nadiacontreras.blogspot.com.es/)

 Ilustración texto: Fotografía por Pedro M. Martínez ©

 

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