relato por

Carmen López León

 

H

ace mucho tiempo que aquí había gnomos, vivían bajo tierra, construyendo sus habitáculos entre las raíces de los robustos pinos de verdes agujas que se mueven a impulsos de la brisa de este mar siempre azul.

Salían de vez en cuando, a esconderse jugando entre los matorrales olorosos del romero del tomillo y del brezo recién florecido, o se encaramaban en los largos tallos del hinojo hasta emborracharse mordiendo sus inflorescencias anisadas.

Hasta que llegaron los monstruos metálicos, con estruendo atronador de maquinaria y voces humanas que retumbaban rompiendo el silencio del bosque, espantando  a los pájaros e incluso aterrorizando a las cigarras.

Los gnomos huyeron de noche, y se escondieron en los escasos matojos que quedaban al borde del camino. Desde allí vieron con asombro cómo los largos brazos articulados de los monstruos arrancaban de cuajo los pinos que se habían mantenido tan firmes y enhiestos durante más de un siglo.

Después contemplaron cómo se horadaba el suelo y se insertaban en él pilares de hormigón que soportaban estructuras cúbicas, y cómo se movían toneladas de tierra cambiando la orografía del paisaje.

A la luz de la luna, los gnomos debatían qué hacer contra los invasores, y los más viejos, los más sabios, los más prudentes, siempre aconsejaban esperar, mientras hacían sus ancestrales conjuros y elevaban sus plegarias a sus dioses.

Y así fue que un día se percataron de  que los monstruos de hierro no volvían y el silencio se adueñaba de los esqueletos de hormigón abandonados; se acercaron despacio y comenzaron a horadar la tierra como es su costumbre, perforando túneles alrededor de los pilares, otros buscaron semillas de los pinos arrancados y las distribuyeron cuidadosamente en torno a los edificios inconclusos, algunos más, atrajeron a los pájaros para que anidasen en los huecos de las bovedillas.

Y ahora esperan, el tiempo de los gnomos es ilimitado, saben que volverán a crecer los árboles, que los pájaros traerán simientes de romero, de tomillo y de brezo y que cuando las raíces de los pinos sean de nuevo poderosas derrumbaran los edificios y recuperarán su espacio.

Los gnomos creen que sus plegarias han sido escuchadas, y las hadas han bajado desde la luna por esa escala plateada que tienden cada noche para obrar el milagro.

Los gnomos, por fortuna, no leen los periódicos.

 

 

parrafo relato gnomos

CARMEN LÓPEZ LEÓN es escritora, pintora y realiza diseños digitales. Vive en Denia (Valencia; España). Colaboradora de Margen Cero, es responsable de la sección de escritura en línea de nuestra publicación. 

Web de la autora: http://eltallerdecarmen.wordpress.com/

Ver muestras de esta autora: Mandalas (Arte digital) / Pintura

Ilustración relato: Fotografía por Pedro M. Martínez ©

 

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Revista Almiar – n.º 58 / mayo-junio de 2011MARGEN CERO™Aviso legal

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